Lo único que importa de Arturo Alcázar es que él quiere ir al mar.

El mar

Arturo Alcázar es un hombre como cualquier otro: no importa dónde nació, dónde creció, qué estudió, dónde vive ahora, en qué trabaja, qué ambiciones tiene, qué habilidades, qué torpezas, qué seguridades, qué miedos, qué sueños, qué posesiones; no importa cuánto mide, cuánto pesa, cuántos años tiene, de qué color son sus ojos, su cabello, su piel, qué tan largas se deja las uñas de los pies, cada cuánto se baña; no importa cuál es su música favorita, su color, su comida, su marca de ropa, qué le gusta tomar, qué le gusta ver, con quién le gusta salir; no importa si tiene pareja, no importa ni siquiera si está enamorado, si le gustan las mujeres o los hombres, si tiene muchas o pocas amistades; no importa si habla muy seguido con su familia, si tiene buen carácter, si le deja dinero a las personas que piden limosna, si le gusta contemplar los atardeceres; no importa qué parte de su cuerpo se rasca cuando está abur r ido, si es un pervertido o es un asexual, si le gusta fumar o masturbarse, si le gusta usar condón o ver pornografía; no importa cómo camina, si tiene una voz chillona o rasposa, qué tan largo se deja el cabello, la barba y el bigote, si se le asoma por debajo de la camiseta una barriga de cerveza, qué tan grandes son sus manos, a qué le huelen las axilas los sábados por la noche; no importa cómo se siente por dentro, no importa si llora todas las noches o si canta por las mañanas, no importa si se siente demasiado solo o demasiado abrumado, no importa si su vida es lo que siempre quiso o si está pensando seriamente en acabarse el botecito de medicinas de un jalón; no importa si cree en algún dios, no importa el papel que juega dentro de los moldes y de los engranes de la sociedad, y no importa la forma en la que entiende la vida: Arturo Alcázar es un hombre como cualquier otro.

Lo único que importa de Arturo Alcázar es que él quiere ir al mar. Esa es la condición humana a la que tiene que atenerse. Desea, ansía, anhela, ambiciona, aspira, pretende, quiere conocer el mar, con todas sus fuerzas. Arturo Alcázar quiere ir al mar, y eso es lo único que importa.

El mar

Arturo Alcázar es un escritor fracasado que quiere escribir sobre un personaje que quiere ir al mar. Eso es lo único que importa.

En las reuniones sociales, a la mitad de una borrachera, siempre vuela algún comentario como flecha perdida respecto a su triste oficio. “¿De verdad eres escritor?”, acostumbran preguntar dos o tres personas que no tienen la menor idea de lo que es un escritor. “Sí, al menos eso intento; tengo una idea”. Las respuestas nunca difieren. No me digas, qué interesante, ay, ¿ya leíste El código Da Vinci? Cuéntanos, ándale. Se destapan dos o tres corcholatas más, y bueno, ándenle pues.

“Llevo meses pensando en una misma idea y le estoy dando vueltas y vueltas. Quiero escribir sobre un personaje, Arturo Alcázar, que quiere ir al mar”. Casi siempre la gente sigue en silencio, pero no por impacto ni por reflexión, sino por expectativa. “¿Y ya?”, siempre hay un valiente. “Sí, Arturo Alcázar es un hombre como cualquier otro… Lo único que importa de Arturo Alcázar es que él quiere ir al mar. Esa es la condición humana a la que tiene que atenerse. Desea, ansía, anhela, ambiciona, aspira, pretende, quiere conocer el mar, con todas sus fuerzas. Arturo Alcázar quiere ir al mar, y eso es lo único que importa”.

El mar

Arturo Alcázar es un escritor exitoso que quiere escribir sobre un escritor fracasado que quiere escribir sobre un personaje que quiere ir al mar. Eso es lo único que importa.

Su editora sabía que ya estaba maquinando un nuevo best-seller, y, aunque él todavía no quería revelar nada respecto a la trama, ella confiaba ciegamente en su trabajo. El calendario avanzó y llegó el día de la primera revisión. Él entró a su oficina con el manuscrito terminado: eran dos mil ochocientas cincuenta y tres páginas. Tras descubrir encolerizada que no se trataba de una broma, le gritó “¿Quién diablos te crees? ¿Vas a dividirlo en siete tomos?”. “No, tiene que ir junto”. 24 Hubo golpes de escritorio y resoplidos con ojos volteados. Evidentemente iba a arruinar el negocio. “¿Y de qué rayos se trata?”. Arturo Alcázar mostró una sonrisa extraña.

El mar

Yo soy Arturo Alcázar y quiero escribir sobre un escritor exitoso que quiere escribir sobre un escritor fracasado que quiere escribir sobre un personaje que quiere ir al mar. Eso es lo único que importa… Aunque acaso sea pertinente pensar, a estas alturas, en quién me estará escribiendo a mí.

Sobre el mar

Estás leyendo sobre un escritor que se llama Arturo Alcázar que quiere escribir sobre un escritor exitoso que quiere escribir sobre un escritor fracasado que quiere escribir sobre un personaje que quiere ir al mar. Eso es lo único que importa.

Aunque acaso sea pertinente pensar, a estas alturas, en todas las otras historias que están ocurriendo en este momento en cada una de las realidades de estos escritores, y pensar en todas las otras historias que ocurren en tu realidad, y pensar en quién estará leyendo tu historia y todas las otras historias que están ocurriendo en su realidad.

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