Bob Dylan es, sobre todos los demás artistas de su género, el que más ha influenciado y perdurado en nuestra cultura.

Explorando el Dylanismo en la literatura contemporánea

Es 13 de octubre de 2016 y la Academia Sueca hace de nuestro conocimiento su decisión quizá más controversial en las últimas décadas. Bob Dylan es acreedor del Premio Nobel de Literatura y al público le cuesta creer que no se trate de una broma. Para muchos representa una descalificación enorme para los demás autores nominados, principalmente porque aparentemente se premia un género ajeno al que concierne a la Academia. Su mensaje es demasiado claro: anhelan estar al filo de la vanguardia y es momento de reconocer la grandísima capacidad lírica y potencial de expresión poética que inviste la música. La explicación que nos regala la Academia a su polémica resolución es concreta, entendible y no deja resquicios para las dudas: «for having created new poetic expressions within the great American song tradition». Los motivos, como dije, son muy nítidos y comprensibles. Creo que se puede criticar la novedad de reconocer géneros supuestamente no emparentados con la literatura pero que poco se puede debatir sobre la calidad poética de Bob Dylan y su contribución a lírica americana, desde su debut hasta Triplicate, haciendo especial énfasis en su trabajo en la década de los sesenta. Dicho esto, creo que sería mucho más interesante explorar la influencia de Dylan en la literatura contemporánea que discutir si meritaba o no el Nobel.

Lo dijo Andy Gill en «Desde Bob Dylan hasta Nashville Skyline»: Bob Dylan es, sobre todos los demás artistas de su género, el que más ha influenciado y perdurado en nuestra cultura. Y después de escarbar un tanto, creo que su influencia, ya sea como músico, personaje o autor, se puede rastrear en tres diferentes géneros literarios.

Por un lado, están los textos biográficos, que son tantos que pareciera que acaparan en su mayoría la influencia «dylanista». Abundan los trabajos compilatorios, como el de Sean Egan que presenta una colección selecta de entrevistas, ensayos, opiniones, entre otros, del mismo Dylan y de algunos allegados. Otro de los más conocidos –o debería decir, más vendidos– es el de Philippe Margotin y Jean-Michel Guesdon, que presenta el «detrás de grabación» de cada uno de sus entonces 492 temas en el 2015. Y en un sentido biográfico más literal, proliferan los títulos sencillos como «Bob Dylan», por Scott Marshall, Dennis MacDougal, Bob Batchelor entre muchísimos otros, incluyendo hasta autores hispanohablantes como Manuel López Poy. Sobresalen algunos trabajos novedosos que proponen un pequeño twist al trabajo biográfico común y que pueden considerarse habientes de un valor literario único y muy diferente al de la biografía habitual. «Rolling Thunder: con Bob Dylan en la carretera» escrito por Sam Shepard y publicado por Anagrama, es una crónica narrada desde los ojos del autor –famoso dramaturgo y guionista estadounidense– sobre el Rolling Thunder Revue, un espectáculo que transitó varias ciudades del noroeste de EE.UU., resultado de la polémica detención del boxeador «Hurricane Carter». Una travesía en la que formaron parte de los escenarios: Joni Mitchell, Allen Ginsberg el mismísimo autor y hasta Muhammad Alí, entre muchos otros. Un clásico del rock-literature pensado como un bosquejo que serviría de inspiración para el guion de una película que desafortunadamente jamás se pudo concretar, tiene valor literario en la calidad de redacción del cronista y en la aleación cultural astutamente retratada, que mezcla en dosis justas la mitología nativa norteamericana, la poesía angloparlante y las cualidades únicas de las minorías inmigrantes que revolotearon alrededor del Rolling Thunder Revue.

En segundo lugar, se encuentran los trabajos ensayísticos que giran en torno a la discografía y activismo de Bob Dylan. Empezando por «Why Bob Dylan matters»: «The coolest class on campus», de acuerdo al New York Times. Un texto escrito por el profesor de Harvard, Richard F. Thomas, erudito de la poesía clásica, des sitúa a Bob Dylan de la atmósfera Rock N’ Roll y lo posiciona al ojo de la crítica poética. El autor se cuestiona planteamientos del tipo ¿qué hace a un clásico un clásico?, mientras desmenuza el valor lírico, intención metafórica y propósito de las composiciones de Bob Dylan. «Bob Dylan and Philosophy: It’s alright Ma (I’m only thinking)» por otro lado, es un texto excepcional de alto valor filosófico –que se puede inferir evidentemente por el título–. Dieciocho filósofos distintos analizan su trabajo discográfico en relación con su conocido activismo socio-político para desempañar las metáforas folk y entender mejor las posturas de Dylan frente a la ética, la política, la religión, el género y la sexualidad, entre otros. Me parece que este es uno de los trabajos que más denotan la influencia de Bob Dylan en la cultura contemporánea, ya que se deja entrever claramente que gran parte de la «filosofía dylanista» fue adoptada por varios movimientos norteamericanos de la época. La ideología antiwar y pro derechos civiles es muy nítida en varios temas de Bob Dylan y no olvidemos que la compartió y esparció abiertamente en los rallies políticos en los que participó como cantautor activista. La corriente hippie, como principal movimiento ideológico que perseguía en un plano idealista, la paz y la libertad en los sesenta, ya no se puede desentender de Blowin’ in the wind, siendo que hasta se le considera actualmente a la canción protesta como un himno representativo del movimiento. Por otra parte tenemos a «Dylan’s Vision of Sin», escrito por el académico y crítico literario británico Christopher Ricks, otro texto de gran valor literario. Publicado a principios de la década pasada, fue uno de los primeros trabajos y espacios que propusieron entender el trabajo de Bob Dylan como literario, además de evidentemente musical. Es muy interesante porque analiza la lírica de Bob Dylan desde el pensamiento cristiano que concierne a las tres gracias celestiales, cuatro virtudes cardinales y siete pecados capitales. El autor transparenta la percepción «dylanista» frente al cristianismo y es fácil de empatar con la inclinación religiosa de la época.

Por último, están los trabajos narrativos ajenos en teoría a la biografía de Dylan, que son en mi opinión los más entretenidos. Podemos empezar con «As Bob Dylan said», un pequeño relato en el que un lyric de Bob Dylan juega un papel esencial en el desarrollo de la relación entre los personajes protagónicos y que acompaña el largo del relato. Sin ahondar en el argumento del texto, porque es imposible comentarlo sin caer en spoilers por precisamente la brevedad del mismo, cabe mencionar que es posible descargarlo en formato ebook gratuitamente en la Librería Gandhi virtual o en iTunes. Y concluimos con mi trabajo narrativo favorito de esta categoría, «Adiós a Dylan», que originalmente se llamaba «Una canción para Dylan». Escrito por Alejandro Carrillo, ganó el Premio Mauricio Achar 2016 para nuevos escritores. Narra la historia de amor trágico entre el protagonista, que casualmente es un gran fanático de Bob Dylan y Sara, personaje que curiosamente comparte nombre con la esposa de Dylan, por lo que esto lleva al protagonista a trazar paralelismos entre su propia historia y la vida de Bob Dylan. Una obra de redacción muy sencilla y transparente, hace un fiel retrato de lo que me parece el «chilango millenial», que en este caso termina buscándose a sí mismo lejos de sus raíces, en los fríos rascacielos de Nueva York. Cada capítulo está nombrado a partir de una canción de Bob Dylan, cuidadosamente elegida con el propósito de que la experiencia literaria sea también musical. Antes, después o durante la lectura de cada capítulo, Alejandro nos recomienda escuchar el soundtrack correspondiente y que nos propone. Si entrelazar la polifonía y la letra no te motiva lo suficiente para leer esta novela, tal vez te convenza saber que este autor ganador del gran premio que es el Mauricio Achar, es además mexicano.

Naturalmente, faltan muchos trabajos literarios por mencionar, pero con lo poco que te he compartido, espero que se haya ampliado tu percepción sobre Bob Dylan y te hayas convencido de que sus ideas y personaje, han influenciado en cierta medida en la literatura y cultura contemporáneas, y que por lo tanto, no es tan desatinado empezar a hablar de «dylanismo».

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