Una navidad segura

Estoy terriblemente ocupada este año – hace que me tiemble la mano cuando lo pienso.

En 1954, T. S. Eliot publicó un poema titulado “El cultivo de los árboles de Navidad”, en donde escribe: “Hay varias actitudes hacia la Navidad, algunos de los cuales podemos ignorar: lo social, lo tórpido, lo evidentemente comercial, el alboroto (los bares están abiertos hasta la medianoche), y el infantil.” El poema continúa haciendo énfasis en la emoción de los niños en esta época y lo bello de la magia, aunque termine a cierta edad. “De modo que antes del fin, en la octogésima Navidad (significando por “octogésima” la última, cualquiera sea), los acumulados recuerdos de la emoción anual puedan concentrarse en una gran alegría semejante siempre a un gran temor, como la ocasión en que el temor llega a cada alma: pues el principio nos ha de recordar el fin.” Y justo, este año tan caótico, tan distante y tan difícil para muchos, me recuerda un poco a mi primera Navidad en la que la magia había desaparecido y me tocaba ayudar a esconder los regalos por la casa.

La pandemia, del tema del que ya nadie quiere hablar, leer o escribir, nos ha perseguido todo el año y se ha llevado a muchos. Encima de eso, pasar la Navidad con personas con quien no vives representa un riesgo altísimo, en particular porque solemos pasarla muy juntos y con muchos abrazos. Voy a admitir que al ser mi época favorita, el prospecto de no poderla pasar con mi familia es difícil, en particular porque llevaba ya algunos años sin poder viajar porque tenía guardia o tenía que trabajar en estas fechas, y el 2020 pintaba para ser el primer año de libertad. Me llené un poco de esa decepción amarga que probé por primera vez hace muchos años, cuando mis papás me explicaron que los regalos no aparecían por arte de magia. Sin embargo, hice bien en recordar que cuando pasé por ese momento, decidí refugiarme un poco en donde la magia seguía viva: mis libros.

Desde hace varias Navidades, leer algún cuento de Tolkien me trae esa misma sensación que una mañana llena de regalos sorpresa. En particular, las cartas de Papá Noel que escribió para sus hijos. Después de regresar de la primera guerra mundial, Tolkien comenzó con esta tradición que duraría 23 años. Las cartas fueron posteriormente ilustradas y publicadas para que todos pudiéramos disfrutar. La carta publicada en 1925 dice así:

“Casa del acantilado

Cima del mundo

Cerca del Polo Norte

Navidad 1925

Mis queridos chicos:

Estoy terriblemente ocupada este año – hace que me tiemble la mano cuando lo pienso. De hecho, han estado sucediendo cosas horribles, y algunos de los regalos se han estropeado y no tengo el oso polar del norte para ayudarme y he tenido que mudarme de casa justo antes de Navidad, así que puedes imaginar en qué estado está todo, y verán por qué tengo una nueva dirección, y por qué solo puedo escribir una carta para los dos. Todo sucedió así: un día muy ventoso el pasado mes de noviembre, mi gorro voló con el viento y se quedó atascado en la parte superior del Polo Norte. Le dije que no lo hiciera, pero el oso del Polo Norte subió hasta la delgada cima para bajarlo, y lo hizo. El poste se rompió por la mitad y cayó sobre el techo de mi casa, y el oso cayó por el agujero que hizo en el comedor con mi gorro sobre su nariz, y toda la nieve cayó del techo hacia la casa y se derritió y apagó todos los fuegos e inundó los sótanos donde estaba recolectando los regalos de este año, y la pierna del oso se rompió. Ahora está bien otra vez, pero yo estaba tan enojado con él que dice que no intentará ayudarme de nuevo. Espero que su temperamento esté herido y que se recupere para la próxima Navidad. Te envío una foto del accidente y de mi nueva casa en los acantilados sobre el Polo Norte (con hermosas bodegas en los acantilados). Si John no puede leer mi vieja escritura (tengo 1925 años), debe pedirle a su padre que lo haga. ¿Cuándo va a aprender Michael a leer y escribirme sus propias cartas? Mucho amor para los dos y para Christopher, cuyo nombre se parece bastante al mío.

Eso es todo. Adiós.

Papá Noel”

Así como al mismo Santa, estos días serán difíciles, aunque esperemos no porque se rompa el techo de nuestra casa y se inunde nuestra bodega, pero porque no será una Navidad como las previas. Lo bueno es que como hemos aprendido al crecer, esta época no se trata de los regalos o de la comida, sino de demostrar amor a la gente más importante en nuestra vida. Qué mejor forma de demostrarlo en esta época que mantenerlos a salvo y lejos de un hospital.

Feliz Navidad.

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