Felicidad sin condiciones

Dicen por ahí que la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma.

Hoy vengo aquí a hablar de la felicidad porque últimamente la busco mucho y me está costando trabajo encontrarla.

Y esta columna va para quienes en alguno de estos días se han preguntado ¿cuánto más voy a aguantar? quienes hayan tenido días malos en esta cuarentena, a quienes les esté costando cada vez más trabajo.

Hace unos días abrí el libro “El hombre en busca del sentido” en un intento de hacer mi encierro más llevadero. Me he sorprendido aferrada a los destellos de felicidad que llego a sentir, como si la felicidad no la trajera por dentro, y sí, la alegría no es la misma, porque hay cosas que han cambiado y hay otras que no van a volver por un buen rato.

Pero de eso justo se trata, de encontrar nuevas cosas que nos den felicidad en otras condiciones.

Dicen por ahí que la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Pues así un poco con la felicidad, como dije antes ésta se lleva por dentro, entonces de alguna forma cuando la sentimos es porque la compartimos con algo o alguien además de nosotros mismos – a mi parecer-.

Y es que la verdad hay personas que son mejores que otras siendo felices, hay quien ha encontrado la felicidad en situaciones tan difíciles, hay gente que está en situaciones que ninguno imaginaría y todavía sonríe – les aplaudo-. Pero la mía se derrumba un poco más fácil, por eso tomé el libro de “El hombre en busca del sentido”, recordé que su autor Viktor Frankl encontró la felicidad incluso en uno de los panoramas más difíciles de la historia, el holocausto. Él convirtió su situación para que su mente venciera las condiciones en las que se encontraba, porque creó una rutina de felicidad, eso UNA RUTINA DE FELICIDAD. Y es que tenemos rutinas para todo, de ejercicio, de trabajo, pero ¿y la felicidad?

Y aunque sé que las batallas que Viktor Frankl vivió no son ni remotamente parecidas, todos estamos en nuestra propia lucha, todas son importantes, y hasta que las cosas no vuelvan a la normalidad, no podemos bajar la guardia.

Por eso les tengo una lista de las cosas que me hacen sentir bien, para que ustedes o se identifiquen o hagan su propia lista.

Una plática con amigas,

un café por las mañanas,

escuchar nueva música,

la sobremesa,

una buena copa de vino,

cantar como si nadie me estuviera escuchando,

recibir un mensaje que estaba esperando,

comer algo rico sin remordimiento,

encontrar dinero en un pantalón,

ver fotos antiguas,

hablar con un amigo que hace mucho no hablaba,

un pastel de queso,

la ilusión de tener un ser vivo propio y cuidarlo,

poder arreglar un error que había cometido,

despertarme por la mañana pensando hoy va a ser un buen día.

¿y tú? ¿cómo te haces feliz todos los días?

Compartir:

Acerca de Jessica Correa:

Descubre otras columnas:

Bertha Balestra

Popocatépetl

Izta, Iztaccíhuatl, escucha mujer, estoy aquí, a tu lado, esperando que despiertes, me des una señal de vida.