Eres aquella tumba, profano altar. Eres herida profunda, negro relámpago atado a mi carne.

Aquella tumba

“Palpitante hielo son los brazos que rodean los húmedos flancos.”

Palpitante hielo son los brazos que rodean

los húmedos flancos.

Tímido sol de pétalos blancos

desganado confortas

el polvoriento contenido de los sepulcros.

Eres aquella tumba, profano altar.

Eres herida profunda,

negro relámpago atado a mi carne.

Mientras tus labios carcomidos reptan sobre mi frente

guardo en ti mi cuerpo

como el mejor de los recuerdos.

Compartir Texto

Descubre otros textos:

Reseña

Paisaje de humo que somos

Ese hermano que nos recibe y, de forma ignorante, a menudo nos han presentado como el enemigo por ser diferente.

Cuentos

El mar

Lo único que importa de Arturo Alcázar es que él quiere ir al mar.

Poesía

Blasfemia

El estómago se convirtió en un nido de criaturas salvajes e impiadosas, que no saben dar tregua.